ESPACIO AJENO

La habitación estaba en silencio.

Medellín seguía viva afuera, pero aquí adentro el tiempo se volvió lento mientras Juan David Londoño fluía frente a la cámara.

No hubo instrucciones largas ni poses ensayadas. Solo un cuerpo que entendía cuándo quedarse quieto y cuándo mostrarse. Confiado, disponible, presente. La luz entraba como entra en los lugares que no intentan impresionar.

Un espacio prestado. Una intimidad momentánea.

Lo que ocurre en esta sesión no se explica: se sostiene en la mirada, en la pausa, en la entrega sin espectáculo.

Aquí el cuerpo no actúa. Existe.