Aquí el cuerpo no actúa. Existe.
Este proyecto nace desde la observación íntima, el silencio y la presencia.
Desde la idea de que el cuerpo masculino también puede ser contemplado sin prisa, sin explicaciones.
Solo un cuerpo real.
Expuesto con honestidad, tensión y control estético.
BENDITO ADÁN explora la frontera entre lo visible y lo íntimo.
Entre lo que se muestra y lo que se intuye.
Entre el deseo y la quietud.
Un espacio donde el cuerpo se presenta sin pedir permiso.
Sin justificar su forma o su presencia.
Un proyecto que entiende la masculinidad como algo complejo, vulnerable y profundamente humano.
BENDITO ADÁN es una invitación a observar.



